martes, 2 de noviembre de 2021

(...)

Días de cine, de ponerse al día y de echarlo a perder. 

Creo que desde que te fuiste no te había pensado con cariño hasta hoy. O con nostalgia.

¿Recuerdas? Si no hubiese sido por la mala deconstrucción de un sistema relacional que ambos rechazamos... éramos perfectos el uno para el otro. 

Quizás por eso insistimos tanto. 
Quizás por eso estiramos todo este tiempo, hasta que se rompió de la peor manera.

Y ahora hay dos especies de listones:

Uno, muy alto, casi inalcanzable. Que está lleno de mapas, de planes, de palabras y encajes a la perfección.

El otro, por el suelo. Donde cualquier migaja de cuidado emocional puede sobrepasarlo.

Hoy es el primera día que te lloro con tristeza. Y no con odio, cansancio o rabia. 

Si no con mucha tristeza. 

Qué pena, joder, de lo que pudiese haber sido. 

Y no fue.

Y no será. 

miércoles, 20 de octubre de 2021

Mora-da

Q u i n c e a ñ e r a 

¿Qué tiene de malo?

Se preguntaba mientras se mordía el labio de abajo, recordando.  

Se encogió de hombros y suspiró riendo.

¡Ah! ¡Es un secreto!

Aunque si lo dices en voz alta, ya no se rompe la magia. Hacemos como que tenemos quince, pero hemos crecido. Los juegos nos gustan, pero con-sentido.

No puedo parar de reír, 

contigo.

Joder, qué inesperado este rugido de verano que aún sigue por aquí... 

martes, 27 de septiembre de 2016

Sunday drivers II-I

Y me susurras al oído los domingos que nunca terminan.
Y aunque no lo recuerde,
no puedo olvidar la sensación.
Esa que me da al mirarte cuando estás al otro extremo de la plaza.
O cuando apareces sonriendo al llegar tarde.

Qué lucha tan interna llevo yo.

Que digo que te quiero
y por dentro pienso: mierda.

Yo que no me quería liar nada más que en un bar...

Pero no me lo expliques.
Y menos un domingo eterno,
de esos de los que no me acuerdo,
pero mataría por volver a tener.


jueves, 7 de julio de 2016

El que espera...

Y aquí me encuentro,
rebuscando entre mis raíces.
Intentando delinear un patrón.
Una norma,
a la que desobedecer.

Algo,
que me diga que nunca fui pura,
más allá de lo que solemos entender.

Que me justifique este anhelo y a la vez esta quietud,
y empezar a desesperar,
en la tierna levedad del ser.

Que llevo dando tumbos bastante tiempo, y no encuentro un buen lugar para apoyarme,
más allá de la barra del bar.
Sucia.
Mojada.
Hambrienta.

Dejemos de personalizar.

Y es que no espero que hayas venido para quedarte.
Para amarrarme.
O destaparme.

Tan sólo quiero dejar de esperar.

Desesperar.
  

lunes, 4 de julio de 2016

Re-Vuelta

Con el miedo al folio en blanco.
Así me desperté de mi letargo.
Abrupta,
y sin saber qué contar.

Llevo meses pensando a dónde se fue mi inspiración.
Si es que la aspiré en un espejo partido en la okupa de siempre.
Que no es la de siempre.

Y sigo pensando.

Y dando vueltas, de lado a lado.
Cada uno con su plato cuadrado.

Modificando y recordando.

Y es que estoy como si no me importase nada, pero importándome todo a la vez.
O haciendo la Luz Casal.
Una vez más.

Quizás es el momento de canjear todos esos billetes que guardo,
enrollados,
arrugados,
agujereados y descoloridos...

Y dejar de recordar.


sábado, 21 de julio de 2012

Después de

Llevo cerca de tres semanas ebria y drogada para no pensar. Me queda muy poquito para reventar.

sábado, 30 de junio de 2012

Legal Shot

Lo que pasa es que tengo un miedo que no me tengo en pie. Acojonada más bien. De no saber qué pasará, de no saber si lo estoy haciendo bien, si es lo correcto. De arrepentirme y que no haya vuelta atrás.
De darme cuenta demasiado tarde y que ya esté todo tan borroso, tan caduco, que hasta un recuerdo en algún arco quede tan lejano como los kilómetros que habrá.
Estamos a finales de junio y aquí sigue lloviendo, como si supiese que no me podría ir de aquí de otra forma. Con la farlopa de los pobres y las tareas a medio terminar. 
Como si supiese que me romperé en cuanto pase el control del aeropuerto. Como si quisiera perder el vuelo a propósito. Como si no aguantase más de un día, sabiendo que las paredes verdes ya no serán mías.


Estamos tan atados a echar de menos...