lunes, 20 de abril de 2009

Calla calla, princesa



Inseguridad.
Hoy blanco.
Mañana negro.
Quizás ayer era amarillo, pero está tan borroso que no lo recuerdo.

Las noches suceden ojerosas.
La princesa está triste.
Si esperas, mal.
Si aguantas, peor.

Somnolienta, absurda.
Calmante muscular.
No latir ¿para qué?
La princesa no siente.

tan sólo

aguarda impaciente, la violencia vencida.

jueves, 12 de marzo de 2009

Entonces ¿si?



Y es justo en el momento en el que no quieres pensar, cuando te das cuenta de todo lo que está sucediendo a tu alrededor. Que el mundo parece que a veces se cae, se para, se ralentiza o acelera a la par que los latidos de un órgano principal (añádase aquí el que a usted le parezca, según la escala de prioridades).
Porque claro, parece que no, que tú estás ajeno, que puedes vivir sin pensar en según qué banalidades cosas, pero es mentira.
Y por supuesto no te enteras de la farsa hasta que ya no puedes volver atrás. Ya no puedes descruzar esa línea que tanto te ha costado traspasar. Porque no. Porque sería injusto, sobretodo para ti mismo. Porque sabes que en el fondo, es mejor haberlo hecho sin apenas darte cuenta, que haberte enterado y haber sopesado con las terribles consecuencias que eso conlleva.
Acompañadas siempre de miedo, temor, pudor y otras palabras que acaban en OR.

Porque nunca te creíste aquellos cuentos que nunca te contaron antes de dormir.
Porque nunca pensaste que podría, por un segundo, suceder algo tan dedicado.
Tan aparentemente honesto.
Recitado.
Y muchas otras palabras que acaban en OR...

lunes, 23 de febrero de 2009

Antecopretérito


Parece mentira. Yo que me quejaba de las banalidades de la vida y de las incongruencias a la hora del café. Y es que se nota que empieza a hacer buen tiempo. La chaqueta (rota) la dejo en casa y salgo los domingos a desayunar.
El pasado contínuo lo dejamos aparcado.
Esperando a ser analizado.
Desmembrado.
Confuso y difuso como los nuevos precipicios a los que tanto me gusta saltar. Esperando la caída, levantando los brazos, cerrando los ojos, disfrutando e incluso a veces rezando para que, aquello que viene, no duela como promete.

Ensoñaciones vagabundas vespertinas.
Deambulantes, lejanas,
corazones transeúntes de madrugada.

martes, 10 de febrero de 2009

Sunday Drivers

No me acordaba de lo dura que es la vida los lunes por la mañana. Cuando tienes que volver a la rutina semanal, ponerte ropa decente, echar de tu cama al tio de fin de semana (y medio pulmón al toser). Las vacaciones, que duran muy poco. Y menos si no te das cuenta de en qué puto día vives, no sabes cuándo anochece ni cuándo amanece y en la habitación conviven un montón de ropa sucia, un montón de libros por leer (por afición) y un montón de envoltorios de condones.


Bueno, quizá exageré en lo del montón de libros (mueca irónica).
Y te das cuenta de que los lunes deberían ser otro domingo más. Y quizá es por la edad. Que el cuerpo ya no tiene tanto aguante o que estamos mu quemaos.
Pero en el fondo da igual. Es de esas pocas cosas que merecen la pena. Esto, mirar por la ventana con un capuccino caliente, contar batallitas y hacer como que las cosas no importan cuando de verdad te estas mordiendo las uñas desconchadas de esmalte negro.
Y ojo, que no son los nervios.
Será la ansiedad dominguera de lunes.
O no.

miércoles, 21 de enero de 2009


Paso.
Todo me parece una tontería tan soberana que ni siquiera merece la pena que malgaste mis ocupados pensamientos en descifrarlo. En entenderlo. Melosuda.
Porque incluso cuando no debía hacerlo, esperaba. Esperaba aquellas cosas que se supone que deben venir. Pero resulta que no. Y ya me he visto la primera cana de desesperación y los primeros achaques de la edad.

Me has envejecido.
Me has vuelto completamente loca.
Me has vencido.
Has conseguido que ya no crea en nada.

Pisoteándo de tal manera las ganas, las ansias.
Ahora hago ganchillo y tengo la cena preparada.
Y no creo en nada.
Ya no creo en nada.
Pero no te echaré la culpa. La culpa es mia por esperar.
Por eso que ahora paso. Y sí, soy más feliz.
(:

sábado, 3 de enero de 2009

And a (happy) new year



Sí. Me gusta hacer propósitos de año nuevo que luego no cumpliré.
Sadomasoquismo emocional que le dicen...

-Aprobar en Febrero (já, no te lo crees ni tú)
-Aprobar en Junio
-Ir a Londres y a Argentina
-Drogarme (mucho) menos -o explotar de una vez-
-Comprarme las (putas) botas.
-No ilusionarme -vaya, qué triste-
-"Abrir nuevos horizontes" -ya vale de repetir recorridos-

Y si me sobran fuerzas, sonreir.

martes, 30 de diciembre de 2008

Casiveintidósprimaveras


Siento un dolor dentro de mi que no me deja respirar. De esos que necesitan reposo, tranquilidad, oscuridad y música agradable. Pero de todos es sabido que no me gusta ninguna de esas cosas. Hago como que estoy bien y me voy camino del bar más lejano (el más cercano tiene un raro olor a gamba frita).

Y es que hacer como que estoy bien es mi especialidad. Lo de sonreir y aparentar va conmigo incluso fuera de estas maravillosas fechas.
Quizá es que no me aprendí bien los mandamientos del egoísmo emocional que siempre proclamo... o quizás es que pienso que la autosuficiencia está infravalorada.
O qué se yo.

Dentro de día y medio recibiré un millar de tirones de oreja y sólo me apetece esconderme debajo de la manta que hay arrugada en mi cama y tomarme la medicación que no me hace efecto alguno.
Los gracias, ya ves y oir los ay que ver lo que has crecido nunca han ido conmigo. Ni eso, ni los polvorones rancios después de comer.




*Dedicado con ternura a mi inspiración de hoy :)