lunes, 4 de mayo de 2009

Bad days are over



Esperando reacciones a ver si suceden.
Suspiros.
La odiada monotonía que inunda la meseta vuelve a ahogarme de nuevo. Menos mal que sólo serán unos pocos días y pronto volveré a eso que tanto me gusta.
Fiestas de jueves. De viernes. Y muertes súbitas de sábado.
Con pérdida de neuronas incluida. Of course.
No por nada somos una generación perdida, lanzada, arrojada a los brazos del conformismo, de la decadente noche, las drogas y la música que no parece música.
Y es que resulta que todo da igual.
A veces creo que la mejor manera de mirar y enfrentarse al mundo es con un cubata en la mano.
A veces no lo creo.
Y a veces, simplemente, es la única opción
.
Total, esperar a las reacciones suele ser una pérdida de tiempo. La gente no está acostumbrada a leer el pensamiento de personas esquizofrénicas, y mucho menos si su seguridad se ve en peligro.
Sí.
Hace calor.
Y yo me deshago por unas palabras estúpidas, algún gesto estúpido o simplemente...alguna estupidez. Es lo que tiene ésta generación: Que sabe lo que no quiere, pero que no sabe lo que quiere.
Se ve que a los veintidós años (casi veintitres y no lo quiero ni recordar), se sigue (siendo una niñata y) queriendo parecer una estrella de rock. O de un grupo de moda.

lunes, 20 de abril de 2009

Calla calla, princesa



Inseguridad.
Hoy blanco.
Mañana negro.
Quizás ayer era amarillo, pero está tan borroso que no lo recuerdo.

Las noches suceden ojerosas.
La princesa está triste.
Si esperas, mal.
Si aguantas, peor.

Somnolienta, absurda.
Calmante muscular.
No latir ¿para qué?
La princesa no siente.

tan sólo

aguarda impaciente, la violencia vencida.

jueves, 12 de marzo de 2009

Entonces ¿si?



Y es justo en el momento en el que no quieres pensar, cuando te das cuenta de todo lo que está sucediendo a tu alrededor. Que el mundo parece que a veces se cae, se para, se ralentiza o acelera a la par que los latidos de un órgano principal (añádase aquí el que a usted le parezca, según la escala de prioridades).
Porque claro, parece que no, que tú estás ajeno, que puedes vivir sin pensar en según qué banalidades cosas, pero es mentira.
Y por supuesto no te enteras de la farsa hasta que ya no puedes volver atrás. Ya no puedes descruzar esa línea que tanto te ha costado traspasar. Porque no. Porque sería injusto, sobretodo para ti mismo. Porque sabes que en el fondo, es mejor haberlo hecho sin apenas darte cuenta, que haberte enterado y haber sopesado con las terribles consecuencias que eso conlleva.
Acompañadas siempre de miedo, temor, pudor y otras palabras que acaban en OR.

Porque nunca te creíste aquellos cuentos que nunca te contaron antes de dormir.
Porque nunca pensaste que podría, por un segundo, suceder algo tan dedicado.
Tan aparentemente honesto.
Recitado.
Y muchas otras palabras que acaban en OR...

lunes, 23 de febrero de 2009

Antecopretérito


Parece mentira. Yo que me quejaba de las banalidades de la vida y de las incongruencias a la hora del café. Y es que se nota que empieza a hacer buen tiempo. La chaqueta (rota) la dejo en casa y salgo los domingos a desayunar.
El pasado contínuo lo dejamos aparcado.
Esperando a ser analizado.
Desmembrado.
Confuso y difuso como los nuevos precipicios a los que tanto me gusta saltar. Esperando la caída, levantando los brazos, cerrando los ojos, disfrutando e incluso a veces rezando para que, aquello que viene, no duela como promete.

Ensoñaciones vagabundas vespertinas.
Deambulantes, lejanas,
corazones transeúntes de madrugada.

martes, 10 de febrero de 2009

Sunday Drivers

No me acordaba de lo dura que es la vida los lunes por la mañana. Cuando tienes que volver a la rutina semanal, ponerte ropa decente, echar de tu cama al tio de fin de semana (y medio pulmón al toser). Las vacaciones, que duran muy poco. Y menos si no te das cuenta de en qué puto día vives, no sabes cuándo anochece ni cuándo amanece y en la habitación conviven un montón de ropa sucia, un montón de libros por leer (por afición) y un montón de envoltorios de condones.


Bueno, quizá exageré en lo del montón de libros (mueca irónica).
Y te das cuenta de que los lunes deberían ser otro domingo más. Y quizá es por la edad. Que el cuerpo ya no tiene tanto aguante o que estamos mu quemaos.
Pero en el fondo da igual. Es de esas pocas cosas que merecen la pena. Esto, mirar por la ventana con un capuccino caliente, contar batallitas y hacer como que las cosas no importan cuando de verdad te estas mordiendo las uñas desconchadas de esmalte negro.
Y ojo, que no son los nervios.
Será la ansiedad dominguera de lunes.
O no.

miércoles, 21 de enero de 2009


Paso.
Todo me parece una tontería tan soberana que ni siquiera merece la pena que malgaste mis ocupados pensamientos en descifrarlo. En entenderlo. Melosuda.
Porque incluso cuando no debía hacerlo, esperaba. Esperaba aquellas cosas que se supone que deben venir. Pero resulta que no. Y ya me he visto la primera cana de desesperación y los primeros achaques de la edad.

Me has envejecido.
Me has vuelto completamente loca.
Me has vencido.
Has conseguido que ya no crea en nada.

Pisoteándo de tal manera las ganas, las ansias.
Ahora hago ganchillo y tengo la cena preparada.
Y no creo en nada.
Ya no creo en nada.
Pero no te echaré la culpa. La culpa es mia por esperar.
Por eso que ahora paso. Y sí, soy más feliz.
(:

sábado, 3 de enero de 2009

And a (happy) new year



Sí. Me gusta hacer propósitos de año nuevo que luego no cumpliré.
Sadomasoquismo emocional que le dicen...

-Aprobar en Febrero (já, no te lo crees ni tú)
-Aprobar en Junio
-Ir a Londres y a Argentina
-Drogarme (mucho) menos -o explotar de una vez-
-Comprarme las (putas) botas.
-No ilusionarme -vaya, qué triste-
-"Abrir nuevos horizontes" -ya vale de repetir recorridos-

Y si me sobran fuerzas, sonreir.