miércoles, 31 de octubre de 2007

City of...

La señorita Rock'N'roll observaba las vistas de la gran ciudad. No tenía nada que ver con aquellos paisajes neoyorkinos que aparecían por televisión.


No había esas masas de gente andando hacia ningún lugar, ni las bolsas de las compras de las pin up, ni yuppies hablando sin parar, ni los cool haunters gafa-pasta sentados con sus Starbucks buscando algo que lanzar.
Ni siquiera un japonés vestido de dibujo manga.
Tampoco es tan diferente, pensó.
Pero tampoco estaban las señoras sentadas en las puertas de sus casas tomando el "fresco".
Ni los
Ni los
(Vaya, ya no recuerdo apenas nada).

Lo bueno (o no) es que si un coche me pita por la calle, ya no me giro. ¿Quién me va a conocer aquí?
Eso es lo bueno.
Que me puedo cambiar el nombre (si no lo he hecho ya...)
e inventarme una vida...más normal.


domingo, 28 de octubre de 2007

Caminaré descalza pues...


...si es que me han robado los zapatos.

Dedicarse a "verlas venir" es demasiado pasotismo incluso para mí. Pero es una buena forma de dejar de lado las preocupaciones innecesarias (todas lo son).

Porque me gusta bailar cuando no hay música (y me da igual si la gente me está mirando).
Porque odio llevar paragüas.
Porque no me importa llorar en público y gritarles si hace falta.
Porque mi supuesta madurez la guardo para los serios momentos...
Soy una niña y quiero jugar.

Al más puro estilo Alaska...¿a quién (coño) le importa lo que yo haga?

Anarquía personal.
Anomia social.

jueves, 25 de octubre de 2007

Para empezar...



Las peleas por el mando se suceden cada noche en mi piso compartido de estudiantes (con dos chicos).

El fútbol contra alguna serie de Cuatro (porque las series eligen Cuatro) enzarzan peleas dignas de un combate de Presincach.

Y cuando a veces (y sólo a veces) pierdo, cojo mi portatil escuchando de fondo esos comentaristas tán audaces, mientras escribo incoherentemente dándole algo de sentido a mi vida.


Hoy especialmente me siento más apática de lo normal. ¿Y qué hace una universitaria especialmente apática abriendo un blog?

Poco. Porque todos sabemos que soy la única que releeré esto una y otra vez intentándo darle algún matiz que lo haga interesante.


¿Novios cuernicidas?

¿Problemas psicotrópicos?

¿Familia desestructurada?

¿Trastornos de la personalidad?


Lanzaré los dados a ver qué faceta engancharía más al público de la red. Ese que aún no existe. (¿aún? já).


De momento me quedo con que la apatía me engancha como un buen tiro de cocaína a las 3 de la mañana mientras el teléfono no suena. Y eso me desespera.