jueves, 25 de octubre de 2007

Para empezar...



Las peleas por el mando se suceden cada noche en mi piso compartido de estudiantes (con dos chicos).

El fútbol contra alguna serie de Cuatro (porque las series eligen Cuatro) enzarzan peleas dignas de un combate de Presincach.

Y cuando a veces (y sólo a veces) pierdo, cojo mi portatil escuchando de fondo esos comentaristas tán audaces, mientras escribo incoherentemente dándole algo de sentido a mi vida.


Hoy especialmente me siento más apática de lo normal. ¿Y qué hace una universitaria especialmente apática abriendo un blog?

Poco. Porque todos sabemos que soy la única que releeré esto una y otra vez intentándo darle algún matiz que lo haga interesante.


¿Novios cuernicidas?

¿Problemas psicotrópicos?

¿Familia desestructurada?

¿Trastornos de la personalidad?


Lanzaré los dados a ver qué faceta engancharía más al público de la red. Ese que aún no existe. (¿aún? já).


De momento me quedo con que la apatía me engancha como un buen tiro de cocaína a las 3 de la mañana mientras el teléfono no suena. Y eso me desespera.


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